El corazón en la mano…

•December 22, 2009 • Leave a Comment

Durante poco más de cuatro años pertenecí al establo de box Gaspar “Indio” Ortega en Tijuana, para mayores referencias en la Zona Norte, en las canchas del Benito Juárez; a tres cuadras de ahí se entrenaba Erick “El Terrible” Morales. Más lejos estaba el Crea donde Quirarte entrenó a otros campeones y donde Chávez corría los domingos; un poco más al sur estaba el auditorio donde entrenaban otros más. Larga historia… usualmente no hablo de Tijuana, no comparto la idea de otros tijuanenses de contar, cada que pueden, que crecieron en TJ y en la Zona Norte y bueno pura falsa propaganda para hacer notar que vivieron durante los 80’s en la zona brava de aquel tiempo, donde los prostíbulos abundaban y las cantinas de braceros no cerraban a ninguna hora.

La primera vez que entré al gimnasio fue durante el torneo de los Guantes de Oro del municipio, recuerdo que la entrada costaba 10 pesos, los pagué y entré. Sobre el ring peleaban dos que no paraban de golpearse, recuerdo tan sólo que el de pantaloncillos blancos ganó, era un carnicero del mercado municipal, eso sí lo recuerdo. Una semana más tarde estaba puesto para entrenar y llegué temprano al salir de la escuela, pagué mi inscripción de 50 pesos, me pusieron las vendas y me enseñaron el básico “uno – dos, avanza”. Luego la euforia me ganó y comencé a saltar hasta que me gritaron que iba a ser boxeador no bailarina, que me controlara en pocas palabras. El tiempo transcurrió y continué con el entrenamiento, en aquello días podía brincar de un peso a otro sin problema pero el welter siempre fue mi peso. Vinieron los primeros golpes sobre el ring, duros golpes, fuertes que mi nariz no olvida, que mi boca aún siente. Llegaba a la escuela escupiendo sangre por las mañanas y sé que les daba asco a los demás, pero no me importaba. Por fin había encontrado algo que me mantenía tranquilo como ninguna otra cosa, por aquel tiempo estaba en la selección de basquetbol y la verdad, ahora que lo pienso prefería pasármela en el gimnasio, además las historias siempre fueron increíbles y las fotografías en blanco y negro de viejas batallas adornaban la oficina del lugar, imágenes perdidas ahora.  Sin embargo siempre supe que no sería un buen boxeador, eso sólo está permitido para pocos hombres en esta vida. El box es un extraño deporte que en México sólo se ha nutrido de hombres del norte y del centro del país, de Tepito para ser exactos, no sé por qué, pero así es…

En el box no hay hombres pequeños, nadie pierde, todos ganan algo aunque sea el sueño de ganar una batalla en algún momento, en ser campeón, en noquear, en sentir la adrenalina como sube y baja, se mueve, te mueve, te volteas y te defiendes; golpear y acertar un buen golpe es algo que no puedes olvidar así como tampoco el chicoteo de tu cabeza cuando ves la oscuridad pegarte en el rostro, los golpes nunca los ves cuando aterrizan en tu cara, sólo ves unos disparos oscuros que de pronto te dejan ver un poco de luz pero aún no logras saber lo que pasa cuando otro golpe te da en la cara. Intentas respirar pronto para salirte de esa tormenta pero si ya tienes sangre en la nariz sin darte cuenta comienzas a ahogar y pronto reaccionas y abres la boca; siempre el otro se detendrá un segundo antes de rematarte y ese es el momento para escapar o caer. No hay más. Durante el encuentro, en el vientre de los guantes, siempre tus dedos van y vienen, te lastimas el dedo gordo si no lo sabes acomodar y si las vendas te aprietan no golpearás bien. Si derribas al contrario será tan rápido que apenas te haces a un lado y descansas apenas con la conciencia turbada de saber lo que hiciste. Si te derriban intentarás ponerte de pie sin saber por qué… es mentira que piensas en la honra, la supervivencia no conoce de honras, sino de mantenerte bien de pie y de frente a la miseria, de cara a la batalla aunque la pierdas. Así miles de boxeadores, cientos que aún después de perder cada pelea que surja siguen creyendo que en algún momento llegarán a ser grandes campeones.

He visto a hombres caer noqueados y perder el conocimiento, nadie se reirá de ellos ni los juzgarán, no son ni idiotas, ni estúpidos, ni débiles, simplemente se escuchará el silencio y se dirá que no estaba preparado, pero como un buen hombre lleno de corazón, dio todo para estar ahí. No hay boxeadores tontos, todos son valientes, hasta el más pobre que suba al ring con pantaloncillos y guantes prestados. Es así. Cuando uno ve una pelea en cualquier lugar nada irrita más que algún imbécil de esos que gritan cosas como: madréalo, vales pura madre, es un idiota, pelea como pendejo… me encantaría verlos sobre el ring para ver si así como tienen de grande la boca son capaces de resistir por lo menos un round. De esos chabacanos está lleno el mundo. Pelear en la calle es otro problema, ahí las reglas no aplican y sólo hay de dos: te rompen la cara o sales vencedor como puedas, pelear es un destino que sólo los pobres de espíritu pueden negar. Cómo hablar de la vida si nunca has sentido tu cuerpo arder o sudar y, más allá de eso, sentir como alguna parte de tu cuerpo se hincha y sangra. No digo que vaya uno por la vida como un retrasado mental buscando pelea, recordemos que ése es un gran error trágico. Tengamos en mente algo, la cobardía es una navaja de dos filos: alimenta el coraje y nutre los remordimientos: “si hubiera…” puedo continuar, el corazón me late con fuerza…

El box es un deporte de caballeros y de hombres inteligentes que disciernen la realidad de una manera especial, cuando toca la campana entregan la vida al enemigo, cuando suena de nuevo se detienen y como grandes amigos los peleadores se abrazan y se dan la mano, saben que la razón de su existencia se cumplió, comprenden el destino que les toca aunque por dentro estén sufriendo y luego en la soledad, quizá lloren sin parar. La ficción del boxeador dura tres minutos. La pelea, sin embargo, nunca acaba. Recibir un jab no es perder la batalla sino que podemos cambiar de estrategia. Llorar es válido, lo único que no se vale es retroceder.

Diez segundos…

El mejor boxeador no siempre es el invicto.

HH

Una despedida…

•December 21, 2009 • Leave a Comment

Efímero destino

Este no fue un mal año… fue divertido, laborioso, trágico y lleno de sorpresas, sobre todo estos últimos meses. ¿Las sorpresas…? Sinfín, aprendí cosas nuevas como: si das una conferencia sobre la paz que debe existir en los países árabes te dan el Nobel de la Paz, preguntarle a Obama; si eres mujer y escribes sobre damas ofendidas, agraviadas y te metes en discusiones de género y dominas la lengua alemana, casi puedes asegurarte el Nobel de Literatura, preguntarle a Müller y a Jelinek, por si no me creen; no importa que tan sumido en la mierda esté el país, México, ahora resulta que de la mano de Felipe Calderón Hinojosa está saliendo adelante sobre todo en materia ecológica, esto fue lo más risible, cómo se nota que la institución que premió a dicho presidente no se ha dado una vuelta por México…

Discusiones extrañas también tuvieron voz este año: Iluminaciones dirigida por Alonso Barrera, según algunos no es teatro, así de la nada nos fuimos casi 3000 años en retroceso, y los motivos por los cuáles no gustó este montaje es porque: no se parecía a nada lo que el público (de teatro) había visto. Qué desgracia. Desiertos se puso en escena en Cornell University, el público salió satisfecho a excepción de un mexicano estudiante de la universidad en cuestión que no disfrutó el ver una obra en español en EEUU. Calypso mereció el Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo Mancebo del Castillo, se publica este mes, es más creo que debe estar saliendo de la imprenta, por si fuera poco en febrero de 2010 me entregan la traducción al inglés, y ojalá que tenga su estreno el próximo año esta obra tan laboriosa. Contra toda expectativa Páramo sigue adelante y le pese a quien le pese es un proyecto que no dejaremos morir, ni hoy ni mañana… nace DepArt para dar vida a nuevos proyectos artísticos y arrancamos a principios de enero de 2010 y a finales del mismo mes Iluminaciones cumplirá temporada en Teatro El Milagro.

Es la primera vez que deseo despedirme de todo. Durante los últimos cuatro años no he parado un día de trabajar, a excepción de esas semanas, siempre existentes de tedio y hastío que me sumen en el silencio. Tengo muchas cosas por agradecer, no acabaría nunca, no soy de ésos que van por la vida caminando y creyendo que todo les pasa porque lo merecen de la nada, no, claro que no, cada uno de los logros y fracasos son parte de esta vida, tranquila y tediosa vida que nunca nos deja. Extraño muchas cosas: mi pueblo, mi mar, mi gente, pero no puedo estar donde lo deseo porque simplemente sé que no es mi lugar. Ya no.

Una breve reflexión:

Hace tiempo cuando dejé mi pueblo recuerdo que abandoné a un grupo de amigos que deseaban hacer cine, teatro y música. Siempre el pretexto predominante es que no había apoyo pero en cualquier día se fajaban los pantalones y lo hacían. Eso fue hace casi cinco años. Hace un año y medio regresé a dar un taller de dramaturgia y tuve como alumnos a muchos que antes, y en ese pequeño espacio, eran los maestros; más tarde vi a mis amigos y me hablaron de sus proyectos de música, cine y teatro, y argumentaban que llevarían a cabo todas empresas en cuanto tuvieran dinero para hacerlo. Guardé silencio, comprendí que no me tocaba a mí dar ni mi punto de vista ni exclamar un largo juicio al respecto. Aprendí que no debo juzgar el trabajo de los demás y el paso de cada quien, todos tienen su propio ritmo y sueños. Pero cuando uno quiere a las personas duele que no lleven a cabo esos proyectos más por comodidad que por capacidad, siempre es mejor la letanía. Hay días en los cuales deseo salir corriendo de este espacio en el que ahora me encuentro, me canso, me desilusiono, pero no puedo ser tan mezquino como para no reconocer que esta ciudad me ha recibido con los brazos abiertos y que me ha dado todo y mucho más de lo que esperaba. Siempre así. Ahora hay bastante gente que se me acerca mes con mes y me pide consejos de cómo escribir o hacer teatro, cómo filmar, cómo escribir una novela, y siempre aconsejo lo mismo: “no te marches de Tijuana por creer que afuera todo es mejor, si te vas a marchar hazlo pero sólo si tienes tareas concisas por cumplir, metas que lograr”. Claro que todo esto que digo parece una clase de superación personal, pero en verdad es así. (Tijuana es una ciudad que posee un simple error trágico, ser frontera. Gracias a esto la charlatanería invade año con año a ese pueblo; mentira que es la meca del arte del norte de México, mentira que abundan los buenos escritores, muéstrenme lo libros… mentira que las artes plásticas fluyan por doquier… no nos engañemos, todo es pose. Mi ciudad por desgracia es más famosa por la simple verborrea que por actos…) hacer lo que uno hace siempre es tan difícil que nadie más puede comprenderlo, todos creen que las cosas son tan fáciles como desearlas… (ellos, mis amigos, años después hablando de lo mismo sin accionar)

Hablemos un poco de sacrificios: el arte por sí mismo, siempre te pedirá sacrificios estés donde estés. Las arrugas de tu madre serán más notorias, la voz de tus hermanos cambiará, el paso de los años pasaran por tus hijos, y de pronto te darás cuenta de que eres un extraño que vive en un mundo donde todo está dado para que no hagas nada y vivías siempre pensando en que deseabas hacer tal o cual cosa. Tus amigos, esos cómplices, dejarán de existir, tomarán su propio rumbo y un día te encontrarás solo sin poder tomar el teléfono para lograr la compañía de nadie que haya habitado tu pasado.

Doy gracias por saber desde niño lo que deseaba; doy gracias por estar enamorado; por tener el valor de escribir y saber que debo dejar las cosas atrás; por mis hermanos de siempre los que no se marchan y mis nuevos hermanos flacos y gordos; porque tengo un maestro como ningún otro que siempre está para guiar a su alumno; por tener a una madre ajena que siempre, aunque molesta y caprichosa, sabe de lo que le hablo cuando hablo de teatro; por seguir vivo… Ahora que he dejado de ser un niño y que me acerco cada día más a la muerte, puedo decir que si volviera a nacer tomaría el mismo rumbo… aún recuerdo cuando alguien me preguntaba “qué vas a estudiar” compréndase: qué vas a hacer para ganarte la vida… cuando contesté que iba a estudiar teatro, se me repitió la misma pregunta varias veces hasta que cedieron… es muy difícil defenderte de tanta gente perdida en el mundo… pero es más difícil ver que cuando te hacen este tipo de preguntas, en la mente de ellos se remueven océanos de pensamientos encontrados que por un segundo los hacen cuestionarse sobre su existencia y se odian. No perdamos más el tiempo, si deseas tener 30 hijos tenlos, si acaso quieres ser el mejor criminal qué importa lo puedes lograr… recurramos a la sabiduría popular, “hay que fajarse los pantalones”. No pasa nada. Si no me creen volteen a su alrededor, vean a sus amigos y pregúnteles que desean de la vida, les aseguro que un 90% hubieran deseado aprender a decir que NO a las primeras opciones que tomaron.

Afuera hace frío pero no es bello, le hace falta la sal del mar…

HH

Tierra Adentro, un buen diciembre…

•December 21, 2009 • Leave a Comment

El nuevo número (diciembre-marzo) de la revista Tierra Adentro trae un expediente sobre arquitectura, otro sobre Samuel Beckett, uno más sobre teatro reciente en México, y, además de textos variados de creación, cierra con la gustada sección de crítica, Fraguas, que le incluye ensayos críticos:
* de Mariño González, sobre Julio Ramón Ribeyro, a 80 años de nacido;
* de Silvia Peláez, sobre libros de tres dramaturgos jovenes: Martín López Brie, Hugo Alfredo Hinojosa y Jacques Bonnavent;
* de Eduardo Huchín Sosa, ensayista del sur, sobre libros de cinco narradores jóvenes del norte: Julio Pesina, Gabriela Torres Olivares, Vicente Alfonso, Jaime Romero Robledo y Cristina Rascón;
* de Irad Nieto, ensayista del norte, sobre libros de cinco narradores jóvenes del sur: Nadia Villafuerte, J.F. Castillo Baeza, Rafael Ferrer, P.E. Ferrer Franco y Luis Gámez;
* y de Francisco Alcaraz, sobre tres libros de y sobre Octavio Paz: Las palabras y los días, Un sol más vivo y Luz espejeante.

Para cerrar, aparecen notas breves de:
Sergio Loo, sobre Escenas sagradas del Oriente de José Eugenio Sánchez (Almadía) y Caballos en praderas magentas de Ernesto Lumbreras (Aldus);
Jorge Mendoza Romero, sobre Libro del errante de Jorge Boccanera (La Cabra);
Atahualpa Espinosa, sobre Crónica de una década de Odysseas Elytis (Ediciones Sin Nombre);
Paulette Jonguitud Acosta, sobre La casa de cartón de Martín Adán (Textofilia);
Nadia Villafuerte, sobre Mitos, leyendas y cuentos peruanos (Siruela);
Lucía Leonor Enríquez, sobre La tierra de cenizas y diamantes de Eugenio Barba (Escenología);
Mauricio Salvador, sobre Literatura y derecho. Ante la ley, de Claudio Magris (Sexto Piso);
y elgeney, sobre Del crepúsculo de los clérigos de Armando González Torres (Terracota).

Tomado del blog de Geney Beltrán

Avatar, el mundo posible… (una crítica…)

•December 21, 2009 • Leave a Comment

La primera película de James Cameron que vi fue Terminator, me agradó tanto por la historia como por ver al androide asesinar… Aliens y The Abyss, son otras de las películas de Cameron que me gustaron muchísimo; el problema fue cuando vi Titanic; seré honesto, puedo comprender muy bien que, en la industria del cine comercial, las historias de amor sean rentables sobre todo si tienes a actores bien parecidos como Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, también puedo comprender que Titanic, por estos motivos, vendiera tanto; pero en lo personal, fue una desilusión, me molestó realmente el abuso de los efectos especiales (que se venían falsos), la historia por sí misma me sigue pareciendo débil y hasta tonta, sin embargo los 11 premios de la Academia y los 2000 millones de dólares que recaudó pueden desarmar cualquier crítica (como la mía) que se haga a dicha cinta.

Ahora bien, Avatar, el nuevo proyecto de Cameron da cabida a un sinfín de diatribas desmedidas y un tanto estúpidas (que no mencionaré, sólo vayan al cine a escucharlas)… vamos por partes, un filme no puede contrastarse de la misma manera contra otro, es algo tan básico, pero incomprensible por muchos. El resultado de Avatar no puede negarse, la película por fin logra establecer una calidad distinta en cuanto al uso de la animación por computadora, por fin los rostros se ven reales y creíbles, hasta cierto punto. Por otra parte, la historia sigue careciendo de fuerza y los personajes caen en el clásico y maniqueo estereotipo tan conocido por todos. Creo que las casi tres horas de duración del filme pudieran haberse reducido a dos y no hubiera pasado nada más, no se hubiera alterado la historia de la película en lo más mínimo; digamos que el tiempo que utiliza Cameron para hacer que los personajes principales desarrollen su amor podría haberse utilizado para potenciar la avaricia de los humanos y del mismo personaje inválido que deseaba volver a utilizar sus piernas. Los personajes están vacíos y en pocas palabras no pasa nada que no puedas adivinar desde el principio. Pero bueno, todas esas son prerrogativas del director, si él decidió contar su historia así está en todo su derecho. La película vale la pena verla, creo que hasta esta semana es lo mejor que hay en el cine, pero no esperen ver una gran cinta, aunque en verdad será todo un evento que se discuta durante algunos años, y más allá de eso, vale la pena ver cómo se hace una película cuando no hay límites creativos, sin tan sólo en México las cosas fuera distintas.

Apología… Cameron, Lucas, Spielberg y Jackson, durante los últimos 30 años han sido los responsables de crear nuevos caminos tecnológicos que benefician a todos los que intentamos hacer cine independiente, podemos estar o no de acuerdo con el tipo de cine que hacen (no podemos negar que son grandes cineastas), pero gracias a ellos, cámaras como las XD-CAM de Sony han salido al mercado y nos permiten hacer y equivocarnos con ellas, mientras intentamos dar vida a las historias que nosotros creemos válidas. Me queda claro que cuando una nueva tecnología nace lo indispensable es explotarla y perfeccionarla después. Avatar servirá para desatar nuevos caminos imaginativos en el mundo cinematográfico sin duda alguna… ¿que nos queda? Simplemente pensar y crear  nuevos mundos, aunque nos digan que no se puede… si tenemos que esperar para lograr contar la historia que deseamos, no importa… hay que aprender a madurar con la espera (que nunca es pasiva)…

La primera película de James Cameron que vi fue Terminator, me agradó tanto por la historia como por ver al androide asesinar… Aliens y The Abyss, son otras de las películas de Cameron que me gustaron muchísimo; el problema fue cuando vi Titanic; seré honesto, puedo comprender muy bien que, en la industria del cine comercial, las historias de amor sean rentables sobre todo si tienes a actores bien parecidos como Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, también puedo comprender que Titanic, por estos motivos, vendiera tanto; pero en lo personal, fue una desilusión, me molestó realmente el abuso de los efectos especiales (que se venían falsos), la historia por sí misma me sigue pareciendo débil y hasta tonta, sin embargo los 11 premios de la Academia y los 2000 millones de dólares que recaudó pueden desarmar cualquier crítica (como la mía) que se haga a dicha cinta.

Ahora bien, Avatar, el nuevo proyecto de Cameron da cabida a un sinfín de diatribas desmedidas y un tanto estúpidas (que no mencionaré, sólo vayan al cine a escucharlas)… vamos por partes, un filme no puede contrastarse de la misma manera contra otro, es algo tan básico, pero incomprensible por muchos. El resultado de Avatar no puede negarse, la película por fin logra establecer una calidad distinta en cuanto al uso de la animación por computadora, por fin los rostros se ven reales y creíbles, hasta cierto punto. Por otra parte, la historia sigue careciendo de fuerza y los personajes caen en el clásico y maniqueo estereotipo tan conocido por todos. Creo que las casi tres horas de duración del filme pudieran haberse reducido a dos y no hubiera pasado nada más, no se hubiera alterado la historia de la película en lo más mínimo; digamos que el tiempo que utiliza Cameron para hacer que los personajes principales desarrollen su amor podría haberse utilizado para potenciar la avaricia de los humanos y del mismo personaje inválido que deseaba volver a utilizar sus piernas. Los personajes están vacíos y en pocas palabras no pasa nada que no puedas adivinar desde el principio. Pero bueno, todas esas son prerrogativas del director, si él decidió contar su historia así está en todo su derecho. La película vale la pena verla, creo que hasta esta semana es lo mejor que hay en el cine, pero no esperen ver una gran cinta, aunque en verdad será todo un evento que se discuta durante algunos años, y más allá de eso, vale la pena ver cómo se hace una película cuando no hay límites creativos, sin tan sólo en México las cosas fuera distintas.

Apología… Cameron, Lucas, Spielberg y Jackson, durante los últimos 30 años han sido los responsables de crear nuevos caminos tecnológicos que benefician a todos los que intentamos hacer cine independiente, podemos estar o no de acuerdo con el tipo de cine que hacen, pero gracias a ellos, cámaras como las XD-CAM de Sony han salido al mercado y nos permiten hacer y equivocarnos con ellas, mientras intentamos dar vida a las historias que nosotros creemos válidas. Me queda claro que cuando una nueva tecnología nace lo indispensable es explotarla y perfeccionarla después. Avatar servirá para desatar nuevos caminos imaginativos en el mundo cinematográfico sin duda alguna… ¿que nos queda? Simplemente pensar y crear aunque nos digan que no se puede… si tenemos que esperar para lograr contar la historia que deseamos, no importa… hay que aprender a madurar con la espera (que nunca es pasiva)…

Desiertos en DVD…

•December 20, 2009 • Leave a Comment

El montaje de Desiertos, producido por Teatro Taller de Cornell University, ahora en DVD. Para obtener una copia entrar a este sitio.

Cornell University

Dramaturgia en U.K. y en México cuándo…?

•December 18, 2009 • Leave a Comment

Reino Unido vive una fiebre de dramaturgos
Si una actividad parece estar en plena expansión en el Reino Unido es la dramatúrgica, a juzgar tanto por los estrenos de obras nuevas como por la cantidad de manuscritos que llegan anualmente a los teatros

LONDRES.— Si una actividad parece estar en plena expansión en el Reino Unido es la dramatúrgica, a juzgar tanto por los estrenos de obras nuevas como por la cantidad de manuscritos que llegan anualmente a los teatros. Muchas de esas obras, tanto de autores consagrados como noveles, se han estrenado con éxito en grandes teatros, en muchos casos subsidiados con dinero público, informa ayer el diario británico The Guardian. Incluso los teatros especializados en obras nuevas, como el Traverse, de Edimburgo, tienen problemas para examinar las que les llegan cada año: 400 en ese caso. El National Theatre recibe todos los días de tres o cuatro manuscritos no solicitados, lo que representa una cifra anual mil 500, pero, dado el volumen creciente de éstos, los responsables del lugar han tenido que desistir de responder a cada autor dándoles su opinión. Otro teatro muy interesante por las nuevas producciones que presenta, el Royal Court, de Londres, recibe hasta 3 mil manuscritos al año y promete en cambio contestar a los aspirantes a ver sus obras estrenadas algún día. El Royal Exchange, de Manchester, lee sólo un guión por autor al año, a pesar de anualmente le llegan aproximadamente 350 manuscritos. Al mismo tiempo, este recinto ha organizado un concurso que acepta contribuciones anónimas, esto con la intención de estimular a las mujeres a escribir drama o comedia. Según el grupo de teatro Sphinx, sólo 17% de las obras montadas en el Reino Unido están escritas por mujeres. Euforia también online El teatro Bush, de Londres, ha lanzado con la ayuda filantrópica de la Jerwood Foundation, un portal en internet bautizado Bushgreen, que trata de ser algo así como un Facebook para dramaturgos. En las primeras semanas de funcionamiento, un total de mil personas se han sumado a esa red social y unos 300 guiones han llegado al sitio web. Directores, agentes y estudiantes, además de otros escritores, pueden buscar entre esas obras y si les interesa alguna, pueden descargar el texto completo por el equivalente de menos de tres euros. Los usuarios de Bushgreen pueden dejar que otros publiquen sus comentarios o críticas sobre las obras que han escrito, con lo que todo el proceso es más colaborativo y transparente, según sus promotores. (EFE)

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El Universal

Bush Theatre

Reino Unido vive una fiebre de dramaturgos
Si una actividad parece estar en plena expansión en el Reino Unido es la dramatúrgica, a juzgar tanto por los estrenos de obras nuevas como por la cantidad de manuscritos que llegan anualmente a los teatros

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El Universal
Viernes 18 de diciembre de 2009
LONDRES.— Si una actividad parece estar en plena expansión en el Reino Unido es la dramatúrgica, a juzgar tanto por los estrenos de obras nuevas como por la cantidad de manuscritos que llegan anualmente a los teatros.

Muchas de esas obras, tanto de autores consagrados como noveles, se han estrenado con éxito en grandes teatros, en muchos casos subsidiados con dinero público, informa ayer el diario británico The Guardian.

Incluso los teatros especializados en obras nuevas, como el Traverse, de Edimburgo, tienen problemas para examinar las que les llegan cada año: 400 en ese caso.

El National Theatre recibe todos los días de tres o cuatro manuscritos no solicitados, lo que representa una cifra anual mil 500, pero, dado el volumen creciente de éstos, los responsables del lugar han tenido que desistir de responder a cada autor dándoles su opinión.

Otro teatro muy interesante por las nuevas producciones que presenta, el Royal Court, de Londres, recibe hasta 3 mil manuscritos al año y promete en cambio contestar a los aspirantes a ver sus obras estrenadas algún día.

El Royal Exchange, de Manchester, lee sólo un guión por autor al año, a pesar de anualmente le llegan aproximadamente 350 manuscritos.

Al mismo tiempo, este recinto ha organizado un concurso que acepta contribuciones anónimas, esto con la intención de estimular a las mujeres a escribir drama o comedia.

Según el grupo de teatro Sphinx, sólo 17% de las obras montadas en el Reino Unido están escritas por mujeres.

Euforia también online

El teatro Bush, de Londres, ha lanzado con la ayuda filantrópica de la Jerwood Foundation, un portal en internet bautizado Bushgreen, que trata de ser algo así como un Facebook para dramaturgos.

En las primeras semanas de funcionamiento, un total de mil personas se han sumado a esa red social y unos 300 guiones han llegado al sitio web.

Directores, agentes y estudiantes, además de otros escritores, pueden buscar entre esas obras y si les interesa alguna, pueden descargar el texto completo por el equivalente de menos de tres euros.

Los usuarios de Bushgreen pueden dejar que otros publiquen sus comentarios o críticas sobre las obras que han escrito, con lo que todo el proceso es más colaborativo y transparente, según sus promotores. (EFE)

Un cuento de David Foster Wallace…

•December 15, 2009 • Leave a Comment

La semana pasada la revista The New Yorker publicó este cuento del desaparecido Foster Wallace, les dejo un fragmento, leer el cuento completo aquí…

All That

by David Foster Wallace December 14, 2009

Once when I was a little boy I received as a gift a toy cement mixer. It was made of wood except for its wheels—axles—which, as I remember, were thin metal rods. I’m ninety per cent sure it was a Christmas gift. I liked it the same way a boy that age likes toy dump trucks, ambulances, tractor-trailers, and whatnot. There are little boys who like trains and little boys who like vehicles—I liked the latter.

It was (“it” meaning the cement mixer) the same overlarge miniature as many other toy vehicles—about the size of a breadbox. It weighed three or four pounds. It was a simple toy—no batteries. It had a colored rope, with a yellow handle, and you held the handle and walked pulling the cement mixer behind you—rather like a wagon, although it was nowhere near the size of a wagon. For Christmas, I’m positive it was. It was when I was the age where you can, as they say, “hear voices” without worrying that something is wrong with you. I “heard voices” all the time as a small child. I was either five or six, I believe. (I’m not very good with numbers.)

I liked the cement mixer and played with it as much as or more than I played with the other toy vehicles I owned. At some point, several weeks or months after Christmas, however, my biological parents led me to believe that it was a magic and/or highly unusual cement mixer. Probably my mother told me this in a moment of adult boredom or whimsy, and then my father came home from work and joined in, also in a whimsical way. The magic—which my mother likely reported to me from her vantage on our living room’s sofa, while watching me pull the cement mixer around the room by its rope, idly asking me if I was aware that it had magical properties, no doubt making sport of me in the bored half-cruel way that adults sometimes do with small children, playfully telling them things that they pass off to themselves as “tall tales” or “childlike inventions,” unaware of the impact those tales may have (since magic is a serious reality for small children), though, conversely, if my parents believed that the cement mixer’s magic was real, I do not understand why they waited weeks or months before telling me of it. They were a delightful but often impenetrable puzzle to me; I no more knew their minds and motives than a pencil knows what it is being used for. Now I have lost the thread. The “magic” was that, unbeknown to me, as I happily pulled the cement mixer behind me, the mixer’s main cylinder or drum—the thing that, in a real cement mixer, mixes the cement; I do not know the actual word for it—rotated, went around and around on its horizontal axis, just as the drum on a real cement mixer does. It did this, my mother said, only when the mixer was being pulled by me and only, she stressed, when I wasn’t looking. She insisted on this part, and my father later backed her up: the magic was not just that the drum of a solid wood object without batteries rotated but that it did so only when unobserved, stopping whenever observed. If, while pulling, I turned to look, my parents sombrely maintained, the drum magically ceased its rotation. How was this? I never, even for a moment, doubted what they’d told me. This is why it is that adults and even parents can, unwittingly, be cruel: they cannot imagine doubt’s complete absence. They have forgotten.

El tiempo recorrido…

•December 13, 2009 • Leave a Comment

De entre tantas pinturas de Picasso sólo existe una que me conmueve, creo que tiene por título La familia de saltimbanquis, qué más, una familia de cirqueros en pocas palabras…

Recuerdo de pequeño haber asistido a cientos de funciones de circo, unas tras otras, la temporada en mi pueblo era todo el año, así de sencillo, no paraban. Un día podía llegar el circo más pobre alternando la plaza con alguno otro lleno de animales sin roña ni trapecistas obesos. Siempre me pregunté si eran felices tantos hombres y mujeres, ésos que viajaban de un lugar a otro sin problemas, pero también extraviados de la vida, eso pensaba, por eso la pintura de Picasso me conmueve, simplemente porque esa familia ahí, perdida en medio de la nada, representa (para mí) un cotidiano y sencillo problema… hacia dónde partir…

El tiempo nos abandona tan pronto que un día amanecemos con vellos púbicos, sin darnos cuenta, y otro día fatal, para algunos, es despertar y vernos envejecidos con canas y arrugas que acompañan cada uno de nuestros gestos. Para mí la vejez no algo fatal, algo extraña sí, sin duda, sobre todo porque la sorpresa de los años nos llega de golpe y la fuerza de la infancia o de la primera juventud nos abandona. Despacio amanecemos día a día y nos vamos perdiendo en la infinidad de este universo. Pero no pasa nada, no hay que temer.

Qué distancia recorremos en esta vida, no lo sé y los cálculos matemáticos no me importan ahora… hace tiempo uno de mis amigos me decía que viviría hasta los 80, murió tiempo después. La mayoría de la gente que conozco dice que morirá joven, cosa que no creo pues al verlos sé que están aferrados a esta vida. Yo me aferro a esta vida, sí. No puedo negarlo, me aferro a ella, porque simplemente, como todos, no sé qué hay del otro lado, pero tampoco me importa morir, es algo tan inocente, si ella llega será bien recibida… es así…

He recorrido muy poco de este mundo, sé que no deseo morir sin conquistar ya sea el Kilimanjaro o el Everest, sin alcanzar los 10,000 saltos a 5000 metros de altura en paracaídas, sin aprender a volar un avión, sin aprender a tocar por lo menos un instrumento… el problema es que la vida nos devora y estos sueños, muchos de nosotros, moriremos sin lograrlos… cuando volteo hacia atrás y miro lo poco que he caminado me doy cuenta de lo pobre que soy… hablo por mí, pobre porque sé que cuando esté muriendo desearé haber logrado no éstas cosas que antes menciono sino miles… se nos obliga a tomar decisiones como si fueran gotas de agua y lo hacemos, y de pronto estamos donde no queríamos y a veces donde más lo deseábamos; el punto es cómo no perdernos. No me importa la superación personal y detesto esos textos de metafísica 4 en 1… pero lo curioso de esos libros es cómo intentan darte una guía a seguir en la vida, quizá quienes escriben dichos mamotretos tan socorridos son felices… oh gran falacia son exactamente igual de desdichados que todos…

Me pregunto si el equilibrista obeso de un circo hubiera deseado ser otra cosa… si los animales del circo alguna vez pensaron en abandonar su manada para ser vistos por otros animales que estamos fuera de la jaula. No lo sé… ¿A dónde se retira un artista del circo cuando acaban sus funciones de por vida? ¿Se volverán indigentes? ¿Regresarán a casa sin que nadie los reconozca, ni su madre?

Hay días en los cuales al despertar no me reconozco, me noto ajeno a todo. Pero tengo que vestirme y salir a la calle… de pronto me veo perdido como cualquiera de los personajes de Picasso, me duele… pero luego debo retomar la tranquilidad de un supuesto hombre civilizado y hablar con los demás… Ahí está el problema…

Recuerdo la historia de mi abuelo: bajó del pueblo donde vivía para comprar el ajuar de novia y al regresar la musa había escapado con su mejor amigo… así fue y se casó con mi abuela sin amarla… la tragedia continúa… él siempre amargado, ella amargada, los hijos amargados, y ahora que lo pienso, así como los saltimbanquis veo a mi familia, perdidos todos, hundidos en una tragedia irreversible que no deseaban.

A veces la peor herencia es el silencio, ahí se concentra la desgracia de una familia… hasta la fecha volteo hacia todos los caminos intentando recorrer la distancia correcta, para no hacer infelices a los demás… gran problema, soy un ser humano como cualquiera, lleno de (a veces cierta o falsa) insensibilidad, indiferencia y furia…

HH

Para un pequeño Delfín…

•December 8, 2009 • 2 Comments

In memoriam

A donde quiera que vayas no tengas miedo pequeño Delfín, aquí ahora te extrañamos. Sabemos que en algún momento te encontraremos lleno de sonrisas y feliz, esperaremos ese momento para tomarte de la mano, para besarte y jugar a tu lado todos tus tíos que, sin tenerte en brazos, ya te extrañamos.

Siempre estaremos contigo…

Hasta pronto, pequeño…

Te quieren, AR, DR, DHR, ALR, APH, MD, MR, DH, HH y todos…

Muchos besitos para ti…

Iluminaciones vista por Rodolfo Obregón…

•December 6, 2009 • 1 Comment

Iluminaciones [0]

Rodolfo Obregón

La presencia de Iluminaciones, obra de Alonso Barrera representativa de Querétaro en la XXX Muestra Nacional de Teatro, desató un obtuso debate sobre lo que es teatro y lo que no. Incluso en un medio tan importante como el suplemento cultural Laberinto del diario Milenio la crítica se dio el lujo de descalificar el espectáculo –sin analizarlo- por no ser “ni teatro ni danza”.

Desde luego, este debate sólo revela la estrechísima concepción de la escena que impera en el teatro mexicano y quienes lo practican, una mirada sorda al devenir de este arte en el mundo y una mentalidad que puede medirse con una regla de dos centímetros.

El absurdo debate se hecha abajo con extrema facilidad. Se cita a Octavio Paz, “en su origen poesía, música y danza eran un todo (es decir -añado yo- teatro). La división de las artes no impidió que durante muchos siglos el verso fuese todavía, con o sin apoyo musical, canto.” Y punto.

Pero como las mentalidades no se quiebran de un golpe, ahí les va el otro: refiriéndose al teatro de Bob Wilson, Heiner Müller decía: “es como oír una pieza radiofónica al tiempo que se mira un film mudo”.

Esta segunda cita, como mi expresión “mirada sorda”, no es arbitraria. Pues Iluminaciones tiene mucho que ver con el planteamiento wilsoniano de separar los lenguajes de la escena para romper la pleonásmica ilustración del texto y lograr –idealmente- que el público vea y escuche al mismo tiempo. Romper la percepción habitual que implica la renuncia a lo uno o lo otro.

Si esto se logra o no en el espectáculo es lo que puede criticarse a Alonso Barrera y sus colaboradores quienes, en mi opinión, intentaron una aplicación cruda del planteamiento wilsoniano: todo el texto grabado y todas las imágenes mudas.

Difícil consignar en la planicie de la página la interacción de ambos elementos, lo que posibilitaría el carácter polifónico de la escena, y, por tanto, habrá que tratar cada lenguaje por aparte.

Lo primero que sorprende pues es el excesivo respeto al texto de Hugo Alfredo Hinojosa y la figura de El autor que el director y sus críticos mostraron en el supuesto “desmontaje” tras su presentación en Culiacán. Una teatralidad semejante implicaría la negación de las jerarquías tradicionales que comienzan y terminan siempre por el susodicho. Democratización escénica y autonomía de medios.

Pero, de hecho, el montaje de Alonso Barrera se desliga de inmediato del texto al que pretende dotar de vida propia por medio de texturas sonoras, unas veces plenamente conseguidas (como en la variedad de idiomas y acentos) otras incapaces de sostener la atención en el relato que poco a poco se torna monótono y ajeno.

Pese a ello, los textos de Hinojosa alcanzan a percibirse ricos en su fluidez y en su captación de un habla orgánica sin pérdida de riqueza poética. Si no supiéramos que son suyos, podría jurarse que se trata de un material testimonial. Proeza nada desdeñable dado el carácter ecuménico de su tema (la destrucción del hombre por el hombre) y la variedad de experiencias desde las cuales se experimentan sus horrores.

Y aquí quizás el punto realmente discutible de estas Iluminaciones, el hecho de que la pesadilla del terror encuentre su correlato en un discurso escénico tan bello. Porque la originalidad de la imagen, el cuidado de la composición y el movimiento, la atención en el diseño de cada elemento, colocan el trabajo de Barrera a años luz del grueso de la producción escénica de Querétaro y del país entero.

Ahí la grandeza de la obra y su factible derrota. Porque la relación entre ambos mundos parece nunca lograda, incapaces de penetrarse –sin que ello implique una ilustración de la que no está exento el trabajo coreográfico-, de cruzarse tangencialmente para revelar el uno al otro, el otro en uno. Fundamental en ello resultaría el trabajo con los intérpretes (palabra tan inútil como pretender definirlos actores o bailarines), el desarrollo de su estar en escena más allá de una dimensión rítmica o plástica, la traslación orgánica a los abismos de un mal sueño, para reventar la superficie anecdótica y aventurarse en la creación de mundos propios para entonces sí iluminar al espectador con la conciencia de la desgracia.

Factible derrota he dicho porque la empresa se revela titánica en un medio como el nuestro, en las condiciones de producción a nuestro alcance. Sin embargo, como acontece con los héroes de la tragedia clásica, Alonso Barrera, Alfredo Hinojosa y el admirable equipo que los acompaña, se levantan ennoblecidos por la pérdida, pues si no alcanzan en esta obra la dimensión artística a la que aspiran, ya la han planteado. Un acontecimiento digno de aplausos y una prueba más de la fuerza de un teatro (o como quieran llamarle) que no sustenta su ser en la raquítica gloria de figurar en una Muestra de Teatro sino en el trabajo con su entorno y el cultivo de sus propias convicciones.

Leer más, y posibles respuestas aquí…

Leer nota crítica en Milenio (Laberinto) – 28 de noviembre aquí, con comentarios…