Calypso

Viejos_comiendo_sopa

Aquí un fragmento de mi pieza Calypso, obra ganadora del Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo Mancebo del Castillo 2009, saldrá publicada dentro de poco por el sello editorial de Tierra Adentro.

II

UN HOMBRE ¿A qué hora llegó?

VIEJO Apenas iba a tocar la puerta.

UN HOMBRE Pronto empezará la llovizna, luego una tormenta. No puedo creerlo. Nunca llueve en estos días cuando el viento parece resquebrajarse por lo seco de las tardes.

VIEJO No llueve.

UN HOMBRE Se mojarán las calles, ahora llueve, se cargarán de lodo y la gente andará sin rumbo masticando las gotas de esa lluvia extraviada por la caída, siempre pasa. Nunca llueve. Hace viento, pero no llueve, no hay tempestades de este lado del mundo. Los días lo cambian todo y el aire nos mueve sin descanso, nosotros una tormenta. Pero no hay nada que esperar cuando la gente va perdiéndose entre las pisadas de los otros, sin levantar la mirada, viendo su reflejo pardo en el concreto. ¿No lo cree? ¿Apenas iba a tocar la puerta? ¿Para qué hacerlo? No lo conozco.

VIEJO Tenía que buscarlo.

UN HOMBRE ¿Eso es todo?

VIEJO Eso es todo.

UN HOMBRE ¿Eso es todo…? ¿No puede decir nada más? Al paso que vamos, lo mejor sería estar mudos y hablar con las manos, golpear a los demás, hacerlos cerrar el hocico, usted el mejor candidato, y obligarlos a escuchar cada una de nuestras palabras; pero no sabe hablar a señas y esa plática sería un fracaso. ¿Lo mordieron los perros?

VIEJO Ni siquiera ladraron.

UN HOMBRE Antes eran unos hijos de puta bien paridos. Ahora no hacen nada, se huelen el culo y meten la cola entre las patas cuando les grito. ¿Tiene sed?

VIEJO Voy tarde.

UN HOMBREVoy tarde, voy tarde, voy tarde. ES DE IMBÉCILES llegar temprano a todo. No tiene sentido intentarlo, no tiene sentido vivir así. Cuando muera no podrá retrasarse ni un segundo, ¿para qué apresurarse hoy o mañana? Siempre se debe llegar tarde, los demás pueden esperar.

VIEJO Tengo prisa.

UN HOMBRE Si no puede hablar de otra cosa, lárguese. Pregunté si tenía sed, eso es lo que importa ahora.

VIEJO Es mi primer encargo.

UN HOMBRE ¿Su primer qué…? ¿Le gusta el whiskey, viejo? Su primer encargo. ¿Eso dijo…? No venga a este lugar a hablar como cualquier mocoso que acaba de descubrirse el miembro: “es-mi-primer-encargo”. No pasa nada, hombre. Vamos a platicar. ¿Tiene sed? ¿No tiene sed? Relájese. ¿Sabe lo que es la presión, viejo?

VIEJO Entrégueme lo que sea y me largo.

UN HOMBRE No es tan fácil. ¿Usted cree que vaya a seguir lloviendo? Me preocupa porque las avenidas se inundan y puede quedarse atrapado en alguna esquina cualquiera, sin escapatoria, sin salida.

VIEJO No me importa.

UN HOMBRE No sea mal educado, viejo. Mejor hablemos.

VIEJO No vengo a platicar.

UN HOMBRE ¡Qué hermoso día! Esa era la mejor respuesta… no viene a platicar. Tómese un whiskey. En este aburrido negocio de matar gente, o como quiera llamarlo, un mudo como usted no sirve de nada; hay que hablaryhablaryhablar, reventarse el hocico hablando… También para esto se necesita encanto. ¿Así se cogió a su primera mujer, viejo? Este es un juego de bestias, tranquilas bestias, lentas bestias: una ronda a la otra y ésa no lo imagina. Vuélvase un Casanova e imagínese a una primeriza-niña-de-familia de ésas que se vuelven las mejores putas en cuanto las desvisten, pero no hable con ella, no importa si dice amarlo. Conquístela, vístala despacio con una y otra mirada, se trata de ganar su confianza; luego haga su trabajo, pero al principio conozca a su presa. Nunca pierda la ventaja. Aquí está su pistola.

VIEJO ¿Sólo tengo que apretar el gatillo?

UN HOMBRE No me desprecie. Tiene que quitarle el seguro. Tómese su whiskey… No se dispara sola, viejo. Deje enseñarle. Debe estar bien cargada. Ahora ya puede apretar el gatillo cuando quiera. Tómese-el-whiskey.

VIEJO Me voy.

UN HOMBRE ¿No va a preguntarme nada más?

VIEJO ¿En la frente?

UN HOMBRE ¿En la frente?

VIEJO ¿En el pecho?

UN HOMBRE ¿En el pecho?

VIEJO ¿Le disparo en el pecho o en la frente?

UN HOMBRE Es usted un romántico. ¿Le disparo en el pecho o en la frente?, ¿en el pecho?, ¿en la frente? ¿Dónde aprendió eso? ¿Se leyó alguna novela barata? Debió aprovechar su tiempo en otra cosa. Dijo que tiene garantías y eso es bueno, siempre se debe tener algo más que una puta palabra para respaldar los pasos que damos. Eso es lo único que se aprende con los años: a no caminar en vano.

VIEJO ¿Es todo?

UN HOMBRE Hoy es el día de las lecciones, viejo. ¿Le dolió? Siempre debe estar listo para cualquier cosa en un negocio como éste. Cierre el hocico que le va arder con el whiskey, tranquilo. No debe andar por la calle con una pistola como si fuera una carta sin destinatario. Cada bala tiene un nombre. CÁLLESE. Dispáreme. ¿No puede? Inténtelo, DISPÁREME. Tiene que quitarle el seguro, no lo olvide. ¿Quiere que le quite el pie del hocico? No lo entiendo, ¿QUÉ/QUÉ/QUÉ?, hace rato no decía ni una palabra y ahora no deja de gemir. ¿Lo estoy apretando? Vamos a sacarle estas balas que sobran, para que no esté muy pesada. ¿Un jueguito de ruleta? Nada es parejo. ¿Se da cuenta? Estamos viejos; no tenemos mucho qué hacer… Voy a quitarle el pie del hocico, pero va a callarse. Soy quien tiene la pistola, no usted. ¿Le tiemblan las manos?—¿Le tiemblan las manos, viejo? ¿Está sintiendo la presión, viejo? Váyase a su casa, todavía puede largarse. ¿Está aburrido, viejo—pendejo? ¿Se aburre mucho, viejo—pendejo? ¿De qué puede aburrirse? Tiene el rostro limpio, las manos delicadas, todavía está de pie, puede mear y caminar de un lugar a otro sin problema. Váyase a su casa y olvídese de esto. Aún tiene varias opciones, viejo: la primera es que puedo meterle un tiro y nadie sabrá más de usted, ni sus hijos, ni nadie. La otra es sencilla, cuénteme sus penas, desahóguese y luego, ya que descanse, reviéntese la cabeza. No se preocupe, yo limpio todo, estoy acostumbrado. La última es que se largue. Nadie se lo va a reclamar, nadie dirá que tuvo miedo, y todos felices… Pero si sale de aquí con esa pistola, no podrá regresar hasta haberle tronado la cabeza a cualquier hijo de puta que le hayan encargado. Usted decida. Tome, límpiese la boca.

VIEJO HÍNQUESE. HÍNQUESEHIJODESUPUTAMADRE.

UN HOMBRE ¿Ahora me va a disparar? ¿Con qué me va a disparar? ¿Quiere me hinque? Hincarse –qué palabra tan rara. Apenas y podemos caminar, viejo. Vaya a limpiarse al baño para que no apeste, ya se orinó. Limpie el piso también; aquí están sus balas. Cuando se vaya cierre la puerta, no se preocupe por los perros; cúbrase, ya se desató la tormenta. Todavía puede largarse, recuérdelo; deje la pistola sobre la mesa si quiere. Sin llorar, viejo, sin llorar. Voy a darle de comer a los perros.

[…]

UN ANCIANO Días como éstos me desesperan. Sale el sol—lo oculta una nube. Si al sol lo puede cubrir una nube hasta volverlo frío, ¿qué esperar? Estamos perdidos, o por lo menos yo estoy perdido. No sabría por qué avenidas huir si necesitara hacerlo. Me quedaría aquí, atado a esta banca, sin moverme, como un náufrago en medio del desierto. Los viejos como yo sirven para pocas cosas: para sentarse y esperar en silencio a que llegue la muerte o los recuerdos, a los que sólo se puede humillar o reírse de ellos y presumirlos ante los otros, viendo qué hombre es más miserable. ¿Ve mis caderas? No se espante, no estoy loco. ¿Las ve? Uso pañales como algunos de mis nietos. Me orino, me lleno de excremento, a veces mi mujer me limpia, otros días me siento en la regadera y dejo que el agua se lleve todo. Todo mundo me dice qué hacer. Todo mundo me dice cómo hacer todo¾todos dicen todo. Ya se van las nubes. Esos de allá son mis hijos, aquellos mis nietos. Nada los puede distraer en este momento. ¿De qué se pueden preocupar? Juegan como idiotas detrás de ese balón. Los niños se emocionan viendo esa mierda girar sobre la tierra. Hasta el más estúpido sobre este mundo se emociona viendo eso. ¿Lo aburro? Se ve que usted es un buen hombre. Los viejos somos buenos hombres. ¿No lo cree? Ya no tenemos que hacer; por eso no somos unos hijos de puta. Nos la pasamos tranquilos. Nos tomamos una cerveza, platicamos con un extraño sin hablar de nada, como ahora. Esas pláticas son las mejores. ¿Tiene hijos?

VIEJO Sí.

UN ANCIANO ¿Una familia grande?

VIEJO No.

UN ANCIANO Muy inteligente. No sirve de nada sacarse el miembro para hacer que surjan familias por la tierra, qué mísera aventura la nuestra. Tuve cinco hijos, un hombre y cuatro mujeres. Quería más hombres que mujeres; nunca se cumplen los sueños del todo. ¿Creyente?

VIEJO No.

UN ANCIANO Yo tampoco. Eso de ir a la iglesia es una mala costumbre. Mire cómo se divierten. Son felices, o por lo menos eso parece. He pensado en internarme, creo que hay buenos asilos. No quiero estorbar. Nunca me gustó estorbar.

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